Sumario

¡Harry, vuelve!



Estos días estoy nostálgico. Echo en falta a Harry, el sucio. No tanto por Harry como por sucio. Estoy un tanto -bueno, seamos sinceros, muy mucho- harto de tanta corrección política, tanto eufemismo enmascarado de catecismo. Gallardón, para justificar su moral de vicaría, fabrica circunloquios, ensalzando las sagradas virtudes de la maternidad. Políticos y economistas del candelero diario llaman crisis coyuntural a lo que simplemente es sodomía financiera. Dice mi cuñado: los caballeros no se emborrachan, alternan y se indisponen; y va a tener razón. Porque ya se sabe, este mundo cambalache está podrido de señoritos borrachos de poder, dispuestos a joderle a uno el día con su retahíla de bienaventuranzas. 

No folles, dice el cura; ahorra y resígnate, pide el político; acepta las condiciones o a la puta calle, te amenaza el empresario. Por un lado o por otro, oyes consejos de calma, mesura y contención. Y para colmo, regresa ese feminismo neocon, reaccionario, de señoronas ilustradas y meapilas en busca de ponedero, a imponer de nuevo la corrección lingüística, las buenas maneras y el saber estar. Ya no se puede ni ser pobre; en Valladolid te caen 1.500 euros si pides por la calle, y 750 si sales en bañador. No me extrañaría nada que en breve pusieran multas a quienes se manifiesten a favor de sus derechos o utilicen el masculino genérico. Hace unos meses, eso de ser indignado era cool; de la noche a la mañana, ha pasado a ser incómodo. Ahora se impone la profilaxis cívica, el buenrrollismo monjil y la pulcritud léxica. 

¡Harry, vuelve! No nos abandones.

2 comentarios:

Emilio Calvo de Mora Villar at: 08 marzo, 2012 dijo...

Los caballeros no se emborrachan, alternan y se indisponen. A partir de ahora soy fan de tu cuñado. De Harry también, que a eso he venido en este comentario, compañero de armas lingüísticos, amigo de farra digital, que no de barra veraz en una taberna, pero todo se andará y se beberá. En todo caso, clama al cielo (el cielo laico, no creas) que esto esté pasando y que, a lo visto, por lo que uno intuye, en lo que uno sabe, en fin, vaya a seguir. Son malos tiempos (seguro) para casi todo. Lo de la lírica es un pasatiempo. Abrazo sentido, llorado.

Malena at: 09 marzo, 2012 dijo...

Es que al menos con Harry, uno sabía a que atenerse, no? El malo era malo, sucio y se le notaba. Ahora están todos tan acicalados y lucen sonrisas de catálogo que confunden.

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